La expansión de la ciudad durante la edad contemporánea ha planteado una y otra vez el reto de dar significación cultural en los nuevos territorios urbanizados en sus márgenes. En este proceso, la construcción de la mirada sobre el paisaje humano y urbano de las periferias emergentes ha precedido a menudo su toma en consideración desde los puntos de vista social, urbanístico y por supuesto político. Trato de ser consciente de la construcción de estas miradas culturales y de cómo la fotografía puede construir otros discursos. A mi modo de ver necesarios. Aunque todos ficticios. Imaginarios.

Hay realidades silenciosas y dilatadas en el tiempo. Un inventario de indicios dispersos e inconexos pueden revelarnos lo que ha ocurrido. Ciudad Meridiana es hoy un espacio invisible, desconocido por la mayoría de los habitantes del resto de la ciudad. Como ocurre con muchos territorios frontera, la construcción ha adquirido la forma del olvido. Lugares del olvido que necesitan ser reactivados de nuevo como potencial para imaginar tácticas; resistencias de lo cotidiano. La periferia es un espacio de libertad donde la continuidad del espacio ha dado paso a la dimensión discontinua del tiempo: momentos no comunes y lugares de transitoriedad.
La mirada hace al territorio, paisaje. No hay paisaje sin mirada, no sin una conciencia del paisaje. Una necesidad de aprender a sentir el tiempo para volver a tener consciencia de la historia. Disponer de tiempo para creer en la historia. Es la vocación pedagógica de los momentos imaginarios